La pérdida de Bolita
Vaya susto nos pudimos dar ayer!!!
Antes de nada, presentaré a los protagonistas, algunos reales y otros de ficción.
Bolita: Perrita Bichón maltés de año y medio, una bolita de pelo blanco rizado y una mirada dulce.
Ona: Perrita Border Collie de cerca de dos años, inquieta y muy amiga de Bolita, es negra con cuello blanco y punta de la cola, que parece un plumero, blanca. Las patas delanteras son blancas, parece que llevase calcetines largos y que a la pata delantera izquierda se le haya bajado el calcetín al tobillo.
Todo empezó el día que Bolita fue a hacer una visita a Ona, por supuesto le acompañaban los dueños.
Pasaron el día jugando Bolita con Ona, debido a la diferencia de altura, Bolita, poniéndose a dos patas, solo llegaba a morder las orejas de Ona. Ona se tumbaba en el suelo para poder jugar de tú a tú con Bolita.
Por la tarde las sacaron a pasear por el barrio. El barrio está formado por casas pareadas, con jardines de parterres de césped con algún arbusto que otro, ideal para las perritas que tienen atracción por el césped para hacer pipí.
Cuando regresaron del paseo, Bolita no estaba, era como si hubiera desaparecido...
Como si hubiera no, había desaparecido, no se habían dado cuenta...
Madre mía, en qué lío me he metido... Todos a buscar a Bolita por el barrio. Un barrio no muy grande, formado por cinco calles y seis plazas.
Nos dividimos para intentar localizarla, nos íbamos encontrado con vecinos y le preguntábamos si habían visto a un bichón maltés que respondía por Bolita. Todas las respuestas eran desconsoladoras, ni rastro de Bolita.
¿Dónde estará Bolita?¿Se habrá ido sola a casa? Bastante improbable, está a más de 3 km. ¿Se la habrá quedado alguien?
Decidimos ir a poner una denuncia e ir al veterinario de guardia y dar el número de chip para que lo comunicase a todos los centros veterinarios. No llegamos a hacerlo, porque ocurrió un milagro.
Volvemos al inicio y nos dice que cuando volvían para casa, el vecino estaba saliendo con el coche de la cochera, el vecino de la casa contigua. Nos asomamos a través del cerramiento de PVC de la casa, y ahí estaba Bolita, tranquilamente.
Llamamos al timbre y al principio no se salió nadie, a punto estuvimos de saltar, pero al final salió el hijo del vecino que se había quedado en casa y pudimos recuperar a Bolita.
La tensión que llevábamos se nos fue relajando, pero el susto aún lo llevamos encima.
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